Twitter,
Facebook, Facebook Messenger, Snapchat, Instagram, Tumblr,
Skype...........aplicaciones quee utilizamos para poder relacionarnos
con personas conocidas, desconocidas de cualquier parte del mundo y con
nuestros seres queridos. Todos nos encontramos conectados a través de
estas aplicaciones estemos donde estemos. Da igual que estemos en un
restaurante, en un colegio, en una tienda o en nuestras casas. Siempre
tenemos el móvil en la mano para hablar de cosas interesantes a nuestro
mejor amigos, o bien, en un grupo de amigos para que puedan compartirlo
con los demás consiguiendo la carcajada que queríamos causar.
Los
tiempos modernos vienen rápido teniendo que acostumbrarnos a las nuevas
tecnologías. Las cartas escritas a mano se han perdido, los manuscritos
realizados en máquinas de escribir se han convertido en algo del siglo
pasado y los SMS se han extinguido tras la llegada de las tarifas de
datos ahorrándonos unos pastizales por cada mensaje envíado. La
televisión ha dejado de predominar nuestros hogares con la evolución de
Internet, haciendo que el ordenador sea una televisión privada
particular donde podemos hacer lo que queramos, desde ver una película o
una serie, hasta ver algún informativo que nos hemos perdido por
televisión siendo de gran importancia para el espectador. Internet
también soluciona el tiempo de 'publicidad', los interminables anuncios
de 20 minutos han hecho que la televisión se convierta en una caja tonta
inútil, es cierto que en Internet también tiene publicidad pero nuestro
querido adblock lo puede solucionar en cuestión de segundos.
Toda
la tecnología que nos rodea a nuestro alrededor ha hecho que Jason
Reitman le sirva de inspiración para realizar Hombres, mujeres &
niños, demostrando una 'crítica' sobre la drogadicción de estar siempre
enchufados al móvil o al ordenador, cosa que hizo Henry
Alex Rubin con Disconnect en 2009, maravillosa película que os
recomienda este servidor sobre el peligro que genera las redes. Reitman
ha querido hacer algo diferente en desarrollo pero no en planteamiento,
al igual que la cinta de Rubin, Hombres, mujeres & niños une de
forma indirecta varias historias conectadas entre sí e un reparto coral,
no hay protagonistas principales ni secundarios, todos forman partes de
una interconexión donde los problemas, el amor, la inocencia, el sexo
serán los protagonistas durante toda la película. Bien, al igual que lo
hizo con Juno sobre el tema del embarazo y del aborto, aquí Reitman
quiere ahondar tanto que la convierte en una película superficial,
hechos que pueden llegar a ser reales pero que al final resultan ser
irreales, sin sentido, hechos que resultan ridículos que son impensables
como la escena protagonizada por Jennifer Garner que descubre como su
hija se habla con otro jóven que se siente igual que ella
escandalizándose como si fuera un pecado mortal.
No
solo es esa escena, sino otras que llegan a surgir la risa del
espectador por las frases salidas de los actores de ese guión
infranqueable, haciendo surgir que el guionista no tiene ninguna noción
sobre la tecnología así como la tendencia de los últimos años, como por
ejemplo la mención a MySpace, una red social extinguida, la gran
cantidad de publicidad spam en los ordenadores con Google Chrome de la
no existencia de Adblock o las amenazas que recibe Ansel Elgort
por dejar el equipo de fútbol americano recibiendo mensajes para pelear
con él cuando se encuentran en el mismo lugar como es el instituto.
Dejándonos de lado estos detalles, hay que mencionar la historia de la
colegiada, una chica bulímica que pierde su virginidad por primera vez.
El desarrollo de esa historia se esfuma tan deprisa que no deja
respirar. Desaparece sin dejar ni rastro como si fuera de relleno.
Si
tengo que decir que la película puede gustar a algunas personas por el
interés que plantea el tema, pero lo que sí está claro es como Reitman
se va transformando un director sin personalidad, caracterizando del
comportamiento de las relaciones con planteamiento de telefilm sin alma.
Si estás leyendo esto y tienes ganas de ver la película, ponla, es una
humilde opinión de una simple persona que la ve salvajemente ridícula.


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